Agricultura orgánica

Existe la posibilidad de pensar que en su mayoría los trabajos actuales solo requieren de una silla gamer newskill, pues todo estas actividades se realizan sentados frente a nuestra PC, pero ello no es así. Estamos rodeados de una gran demanda de productos derivados del sector agrícola que requieren de la presencia en grandes extensiones de tierra distante de los centros urbanos, y que posiblemente no hacen uso de este tipo de comodidades para llevar a nuestro hogar el mejor de sus productos. Una de ellas es la agricultura orgánica, la cual ha dado pie a las mas nuevas oportunidades de exportación para el mundo que se encuentra en desarrollo

La agricultura orgánica ha pasado a ser uno de los diversos enfoques con los que cuenta la agricultura sostenible. De hecho, existen muchas técnicas que son utilizadas como por ejemplo: los cultivos intercalados, el acolchado, la integración entre cultivos y ganado, que son practicadas en el marco de distintos sistemas agrícolas. De este modo, lo que podría distinguir a la agricultura orgánica es que se encuentra reglamentada en virtud de distintas leyes y programas de certificación, en donde se encuentran prohibidos casi en su totalidad el empleo de insumos sintéticos, y además resulta obligatoria la rotación de cultivos con el objetivo de fortalecer el suelo que se ha utilizado.

Cuando se ha gestionado de una forma adecuada la agricultura orgánica, esta posibilita la reducción o eliminación de la contaminación del agua y también permite la conservación del agua y del suelo en las granjas. Se conoce que en algunos países desarrollados como lo son Alemania y Francia, se encargan de obligar a los agricultores a aplicar técnicas orgánicas, o bien, los subvencionan para que las utilicen, como una de las soluciones a los problemas de contaminación del agua.

La agricultura orgánica se considera aún como una pequeña rama derivada de la actividad económica, pero que en la actualidad se encuentra adquiriendo una verdadera importancia dentro del sector agrícola de diversos países, más allá de su estadio de desarrollo. En países como Austria y en Suiza, la agricultura orgánica ha pasado a representar hasta un 10% del sistema alimentario, mientras que en Estados Unidos, Francia, Japón y Singapur ya se están registrando tasas de crecimiento anual superior al 20%.

Gracias a la demanda de muchos de los productos orgánicos, se han podido crear nuevas oportunidades de exportación para el mundo en desarrollo. Pero debido a que ningún se encuentra en la capacidad de satisfacer la demanda de una variedad de alimentos orgánicos que se encuentren producidos dentro de sus fronteras durante todo el año, entonces gran cantidad de países en desarrollo se han visto en la obligación de comenzar a exportar de manera exitosa sus productos orgánicos, como lo son las frutas tropicales hacia la industria europea de los alimentos infantiles, las hierbas de Zimbabwe a Sudáfrica; y además alrededor de seis países pertenecientes a África se ocupan de exportar algodón a la Comunidad Europea.

Pero como en todo, existen oportunidades y limitaciones. De modo generalizado las exportaciones orgánicas son vendidas con sobreprecios realmente impresionantes, incluso hasta con un 20% superior a los de productos que son idénticos y además producidos en granjas que no son orgánicas. Sin embargo, su rentabilidad final suele ser variable, por lo que se han realizado escasos estudios a fin de evaluar las posibilidades de obtener esos sobreprecios del mercado a largo plazo. No obstante, cuando las circunstancias son adecuadas, la rentabilidad de la agricultura orgánica en el mercado puede contribuir a la seguridad alimentaria local y a aumentar los ingresos familiares.